El análisis

One Young World: cuando los jóvenes se convierten en el motor del cambio

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Kate Robertson et David Jones

En 2009, Kate Robertson, ex directora de Havas, y David Jones, ex director mundial de Havas, fundaron One Young World, la cumbre anual dedicada a los jóvenes líderes del mundo. Con motivo de la nueva edición, que se celebra este año en Bogotá del 4 al 7 de octubre de 2017, Kate Robertson nos relata su combate y su profunda convicción de que los jóvenes pueden construir un nuevo mundo.

Con One Young World, los jóvenes suben a la cumbre

One Young World no es una cumbre como las demás. Cada año desde hace casi una década, el llamado «Davos de los jóvenes» reúne en una capital diferente a varios miles de personas para dialogar sobre los grandes combates de mañana: la paz, el clima, el desarrollo sostenible. Su fuerza: hacer de los jóvenes la piedra angular del evento. «Detrás de cada gran cambio, hay un líder excepcional. Y hoy, los jóvenes son los más indicados para convertirse en líderes», comenta Kate Robertson.

Ésta es una convicción íntima y profunda, que la ex directora de la agencia de publicidad Havas explica a partir de varias observaciones. La primera es el alto nivel de formación e información de los jóvenes con respecto a sus antecesores. «Es la generación más informada de la historia: pueden buscar, comprobar, comparar y profundizarlo todo en un clic. Hoy, cada uno de ellos es consciente de los retos que debe afrontar y ninguno negaría una verdad fundamental como el cambio climático.» A esto se añade su potente y rápida capacidad de movilización, posibilitada por las redes sociales. «Internet ha suprimido las fronteras. Facilita los contactos y permite la continuidad de los intercambios garantizando así la puesta en marcha de soluciones mundiales. Una oportunidad que no teníamos a su edad y que aprovechan al máximo.» Pero en su opinión, lo más importante sigue siendo el optimismo que les caracteriza. «Tienen tiempo y ganas de cambiar las cosas. A diferencia de sus antecesores, que muchas veces están limitados por el temor al fracaso o la comodidad de su situación, y tienden, por experiencia, a pensar que algunos problemas nunca podrán solucionarse, los más jóvenes son idealistas ¡y están dispuestos a arriesgarse!» Kate concluye: «Esta fantástica energía es indispensable para enfrentarse a los grandes retos actuales.»

Grandes empresas, ONG, emprendedores y políticos… Todos los actores en una misma sala

Crisis financieras, inteligencia artificial, cambio climático y flujos migratorios… Para ayudar a los jóvenes a afrontar estos retos, Kate tiene una prioridad: integrar a todos en el debate. «Las últimas décadas han mostrado que el trabajo en solitario no daba ningún resultado. Es fundamental que todos trabajen juntos para resolver las crisis actuales.»

En este sentido, One Young World apuesta por la diversidad. Cada año, la cumbre convoca a más de 1.200 delegados entre 15 y 30 años, procedentes de todos los rincones del mundo y de horizontes muy diferentes. «Miembros de ONG, empleados de grandes empresas, candidatos libres, autónomos y docentes… ¡El mundo entero se reúne en esta sala!» Durante dos días, estos líderes potenciales dialogan, interactúan y se inspiran en compañía de invitados de prestigio como Kofi Annan, Muhammad Yunus o Mary Robinson. El objetivo: proporcionarles oportunidades inéditas poniéndolos en contacto con sectores a los que no suelen tener acceso. «La mayoría de los foros representan a una sola categoría de personas que buscan soluciones entre ellas y tienen intereses diferentes, lo que es contraproducente. One Young World es un foro único ya que reunimos a líderes de todos los ámbitos que tienen ganas y medios para colaborar. Durante una jornada, todos se comportan como una gran familia y descubren nuevas perspectivas.» Entre los sectores representados, las grandes empresas juegan un papel determinante. «Las ONG suelen estar animadas por las mejores intenciones, pero los grandes grupos cuentan con medios más importantes y una capacidad de ejecución más fuerte. Al final, son los únicos que pueden marcar la diferencia.» Basándose en esta observación, One Young World invita y recibe cada año a un creciente número de multinacionales, entre las cuales Google, Unilever, Telefónica, Facebook, L’Oréal, BNP Paribas y Danone. El resultado: «¡Hoy sus empleados representan entre el 60% y el 65% de los delegados!»

Seguimiento, promoción y acompañamiento a largo plazo: la promesa hecha a los jóvenes

El trabajo de One Young World va más allá de la organización de la cumbre. Para ayudar a los jóvenes a desarrollar sus proyectos, Kate y sus equipos los acompañan a largo plazo. «El éxito sólo depende de ellos, pero intentamos ayudarlos en la medida de lo posible promoviendo su trabajo, integrándolos en una red y ofreciéndoles nuevas oportunidades.»

En materia de promoción, un equipo sigue periódicamente los progresos de los proyectos e informa a los medios de comunicación, cuando es necesario. «Atraer la atención de los medios de comunicación puede ser muy estimulante. Por este motivo dialogamos constantemente con los equipos para saber cómo les va y lo que han hecho, y promovemos regularmente sus logros en las redes sociales.» Y esto no es todo: One Young World se apoya en su red para poner los equipos en contacto con otras empresas, patrocinadores y expertos sectoriales a fin de dialogar y avanzar. El mejor ejemplo: la reciente apertura de la competición del Shiffon Prize a los embajadores de One Young World. «El certamen proponía a los participantes reflexionar sobre iniciativas capaces de mejorar la condición y el empoderamiento de las mujeres en sus respectivos países. Los ganadores se llevaron un cheque de 5.000 dólares, así como un mentoring a largo plazo, ¡una ayuda crucial para desarrollar su proyecto!»

«Necesitamos al mundo entero para cambiarlo!»

Ocho años después del lanzamiento de One Young World, Kate observa con satisfacción el camino recorrido. Cada año, el foro reúne a más ponentes de renombre, grandes empresas y reconocidas ONG. «Este año, hemos batido el récord de participación con 120 grandes grupos representados y más de 1.300 jóvenes delegados, procedentes de 200 países. ¡Y cada uno de ellos está más motivado e inspirado que el año anterior!» observa Kate, entusiasmada. Pero su mayor orgullo sigue siendo la fidelidad de los grandes grupos a lo largo de los años. «Las grandes empresas hacen negocios, no se dedican a la caridad. Cada año, su participación es por lo tanto garantía de calidad: es la prueba de que vamos en la buena dirección.»

En cuanto a los próximos desafíos, la respuesta de Kate no se hace esperar. «Mi mayor satisfacción sería empezar a ver a nuestros embajadores acceder a funciones de liderazgo en sus respectivas organizaciones. Y, por supuesto, atraer cada año a un mayor número de líderes del mundo.» Kate concluye: «Kofi Annan dijo un día: «Necesitamos al mundo entero para construir el de mañana». Y es lo que intentamos hacer desde hoy.»

Capital humano | octubre 2017